Estoy de acuerdo, pero no desde el lugar donde el docente es el único poseedor del saber indiscutible y absoluto, sino desde el lugar que ocupa como adulto, si se quiere como guía y acompañante de todo el proceso de aprendizaje del alumno, pensarlo como "el maestro sol", pero con una perspectiva positiva, como aquel que ademas de dar los contenidos curriculares, retoma los saberes previos de los chicos y los resignifica, si estaria al mismo nivel que sus alumnos, no habría a quién recurrir en situaciones particulares, ni tendría mucho que ofrecer a lo que ya conocen, considero que es necesaria la relación con un otro que establezca un andamiaje entre el niño y no solo el conocimiento, sino también entre él y la vida, porque la escuela no se reduce a un espacio de aprendizaje escolar, es mucho mas que eso, y es el maestro, en su rol de adulto quien va a mediar entre ese niño, que contruye no solo su saber, su identidad, y los contenidos, ampliando el bagaje de saberes con el que viene; desde su labor, desarrollará el potencial que cada uno tiene, despertándolos al mundo con reflexión critica, estableciendo lazos afectivos pero nunca perdiendo de vista su lugar en el aula, contruyendo día a día en forma conjunta el aprendizaje propio y de los niños. Saludos, Patricia.
No comments:
Post a Comment